TRABAJO — INMOBILIARIA + VÍDEO · ALICANTE

Las casas no se anuncian. Se ruedan.

PROYECTO DE DEMOSTRACIÓN

Lebeche Homes es un proyecto de demostración del estudio: un negocio ficticio construido con el mismo proceso, nivel de acabado y revisión personal que aplicamos a cada cliente real.

Una inmobiliaria boutique con áticos frente al mar merece algo mejor que una plantilla de portal. Construimos Lebeche Homes para demostrarlo: la web de una productora que vende casas — con su primer rodaje incluido.

Sector — Inmobiliaria + vídeoEscenario — AlicanteEstado — LISTA PARA PUBLICAR EN 5-7 DÍAS LABORABLES + RODAJEVer demo navegable →
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El escenario

Este es el caso que vemos una y otra vez en el sector: una agencia boutique con una cartera corta y bien curada —pocas casas, bien preparadas, bien enseñadas— cuya web es la plantilla genérica de su CRM inmobiliario. Construimos Lebeche Homes para enseñar cómo lo resolvemos.

Porque aquí está lo que casi nadie cuenta: la web de una inmobiliaria vende dos veces. Vende la casa al comprador. Y vende la agencia al propietario que está decidiendo a quién confiar su piso. Cuando ese propietario compara la plantilla del CRM con la web de la franquicia de enfrente, el escaparate de segunda mano cuesta encargos — antes de la primera conversación.

Los dos síntomas que acompañan al problema, casi siempre: fichas que parecen anuncios clasificados —fotos oscuras, alguna con la marca de agua del portal, los datos en una tabla gris— y ningún botón de WhatsApp, cuando quien pregunta por una casa a las diez de la noche no llama: escribe.

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Lo construido

  • Web completa con cartera y filtros por zona, tipo, dormitorios, precio y operación
  • Fichas de propiedad con galería a pantalla completa, mapa, certificado energético y datos clave en grande
  • Botón de WhatsApp en cada ficha, con el mensaje ya escrito y la referencia de la propiedad incluida
  • Vídeo de listing cinematográfico de la propiedad destacada, como hero de la web
  • Cuatro cortes verticales del mismo rodaje, listos para redes
  • Página «Vende con nosotros» para captar propietarios
  • Formulario de pedir visita con fecha, por propiedad
  • Y en el encargo real, la ficha de Google Business puesta al día: fotos actuales, horario correcto, la web nueva enlazada
  • En la demo, todo lo que simula contacto real está señalizado: WhatsApp y formularios en modo demostración, teléfonos manifiestamente inválidos, datos de cartera ficticios y etiquetados como tales.
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Decisiones de diseño

La web se apaga para que la casa se encienda. Fondo asfalto cálido, casi negro. Ni blancos clínicos ni azules de portal. Sobre oscuro, cada foto y cada plano de vídeo se ven como en una sala de cine. La interfaz se aparta: el producto de una inmobiliaria es la casa, no el menú.

Los datos como créditos de película. Metros, habitaciones, orientación: en tipografía condensada de placa técnica, en grande, contando al hacer scroll. Una casa con el mar delante no se describe en una tabla gris. Se acredita.

Preguntar cuesta dos toques. Cada ficha tiene su botón de WhatsApp con el mensaje ya escrito: referencia y nombre de la propiedad incluidos. El interesado de las diez de la noche no rellena formularios. Escribe, o escribe a otro.

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El rodaje

Una propiedad. Un rodaje. Cinco piezas. Producimos el vídeo de muestra del ático LH-014 —la propiedad destacada de la cartera ficticia— como lo planificaríamos con un cliente: a última hora de la tarde, cuando la luz de Alicante hace su mejor trabajo. Del máster de 52 segundos —apertura, llegada, recorrido, detalle, terraza, placa final— salen cuatro cortes verticales: un teaser de 15 segundos, un recorrido de 30, una pieza de detalle de 12 y un bucle de vistas de 10. El máster recibe al visitante a pantalla completa en la home, con los datos de la casa sobreimpresos como la placa de una ficha técnica. Los cortes viven en redes. Y todos juntos hacen otro trabajo, más silencioso: le enseñan al propietario cómo se vendería la suya.

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¿Tu negocio es parecido?

Mira cómo trabajamos. Construimos tu web antes de la primera conversación. La ves funcionando desde tu móvil. No pagas hasta aprobar la versión final. Y cada web pasa una revisión personal antes de enviarse.